American Gods: creer en el siglo XXI

MEH! Opinión

“En un año lleno de estrenos grandiosos y plagado de adaptaciones literarias, American Gods bla bla bla…”.

Eso se puede leer en todos lados porque es un fenómeno innegable y está bien. Ya lo dije en la review y desde hace rato venimos reflexionando sobre el boom de las adaptaciones y el apogeo de muchos y muy grandes estrenos en este primer semestre de 2017. Hoy quiero hablar de American Gods desde otro lugar.

No sé si creo en algo o no creo en nada y me la paso reflexionando sobre la condición de ser creyente y la necesidad o no de tener religiones que nos digan qué y cómo creer. Más allá de la fabulosa historia de Neil Gaiman y de su versión multiprocesada para el formato televisivo que nos entregaron Bryan Fuller y Micheal Green, American Gods la serie me dejó pensando en mucho más que en elementos visuales, nivel de actuaciones y diferencias con el libro.

MEH! Opinión

Esa ambrosía necesaria

La premisa de American Gods es clara: los dioses existen en tanto y en cuanto haya quienes creen en ellos. Para que un dios pueda existir es imperativo que nosotros, los humanos, recemos, alcemos plegarias en su nombre y creamos. A más fieles, más rezos y más pedidos al cielo -pongamos el cielo como figura estereotípica-, más poderoso el dios. Y como bien dice Wednesday en el recargadísimo  final de temporada, una vez que se cree, su poder aumenta y de ellos depende que tu vida sea plena o una porquería.

Leí el libro en paralelo a la emisión de la serie (aún contra las recomendaciones de Sole, fan de American Gods desde hace mucho tiempo). Fue una experiencia muy disfrutable, que me dio la posibilidad de tener más elementos para ir armando a los personajes en mi cabeza de una manera diferente. Pude ir reconociendo semejanzas y diferencias en tiempo real, apreciando algunas y dudando de otras. Aún con la lectura orientada desde ese lugar -y subrayando frases y párrafos a lo loco-, esa reflexión sobre “creer”, que se personifica tanto en el libro como en la serie en la figura de Shadow Moon, se me pegó y no pude dejar de pensar en lo que implica.

MEH! Opinión

Creer-crear

Podemos construir o destruir al creer o dejar de hacerlo. No solo desde lo religioso, que es como el lugar común desde el que estamos acostumbrados a hablar de la fe, sino desde toda esta nueva oleada de autoayuda que bombardea los muros de Facebook y redes varias. Hoy todo es cartelito o gif que predica con certeza infinitas recetas para ser feliz (como si fuera el único estado posible y al cual aspirar), la posibilidad de ser todo lo que querés ser si realmente lo deseás y la apología del soltar como si al hacerlo, el pasado se borrara y ninguna experiencia o aprendizaje debiera quedar en nosotros. Por mucho que yo desee medir 1.70 eso no va a pasar, porque hay cosas que están destinadas a no pasar. Porque hay cosas que son inamovibles, impermeables al cambio y es mejor que nos hagamos a esa idea antes de seguir sufriendo por imposibles.

Desde este lugar, la serie me movilizó bastante más de lo que pensaba y me dejó con ganas de escuchar y leer lo que otros tenían para decir. Pero no encontré mucho, encontré lo de siempre: que si Fuller se va al carajo con la grandilocuencia visual, si tal o cual personaje es mejor o peor que en el libro, que los cambios no/sí gustaron, que si aguante el casting o qué mala elección para Fulanito. No encontré, por lo menos hasta ahora, una lectura que comparta mi curiosidad sobre qué genera una historia que habla de creer como hecho fundamental para la supervivencia de un dios o, incluso, de uno mismo.

Nuevos dioses, nuevos medios, nuevas soledades

Creo que todos nos identificamos bastante en el discurso de Wednesday, cuando le dice a los nuevos dioses que los viejos eran el por qué de la existencia de las personas, mientras que “ellos” solo están ahí para ocupar el espacio dejado por la fe. Que todo lo que Mr. World y compañía tienen para ofrecer es smoke & mirrors, trucos de feria que solo consumen nuestro tiempo pero no generan nada que valga la pena. Trucos con monedas que nos hacen centrar la mirada en un lugar, cuando lo realmente importante sucede en otro.

MEH! Opinión

Y si lo pensamos así, no sé hasta dónde está errado. Pasamos horas mirando pantallas, escapando de realidades que, cuando nos atrapan, nos dan ganas de ahogarnos en una nube de spray matamoscas. Porque no nos bancamos la vida que tenemos y mejor rajar, huir y dejar de sentir. ¿Pero qué pasa cuando ese deseo se cumple? Esa es la historia de Laura y de ahí que sea uno de los planteos más interesantes de la serie. Que vivir la vida, aunque sea una vida de mierda, es infinitamente mejor a estar muerto y no poder sentir que nuestro corazón vuelva a latir por amor, por deseo, por tristeza. La muerte es el frío en los huesos que no nos sacamos con nada, es la eternidad en una caja rodeada de arena. Seca, fría, solitaria.

El horror del olvido

Los encuentros entre Wednesday/Shadow y los viejos dioses muestran a las claras por qué un dios sin adeptos es peligroso. Si un dios no es adorado pierde fuerza, pierde relevancia y pierde, precisamente, poder. Lo realmente innovador es esta idea de que los dioses caminan entre nosotros, se ven como nosotros y sienten las mismas cosas que nosotros. Pensando en el concepto cristiano de “creados a imagen y semejanza”, la humanización de estos seres nos lleva a empatizar con ellos, en un punto, llegando a entender que lo realmente triste es haber sido y ya no ser. Pero cuando los vemos actuar como dioses, ejerciendo de tales sin importar las consecuencias sobre la humanidad, se da el quiebre. Porque ellos jamás nos verán como iguales, sino como alimento para su existencia.

MEH! Opinión

Imposible no asociar, en este hilo de pensamiento, la teoría de la mente bicameral que nos explicaran en Westworld, que dice que lo que los primeros hombres pensantes concebían como la palabra de un dios, era en realidad su propio pensamiento. Y si lo que escuchamos siempre es algo que nuestro cerebro está creando, ¿cómo no pensar que esos dioses que tanto se nos parecen, no son más que ideas que necesitamos para explicar todo aquello que no podemos? En este grupo entrarían desde todas las grandes preguntas de la filosofía hasta el aquellas maneras inexplicables de obrar de otras personas, que jamás podríamos concebir como propias.

No he llegado a ninguna conclusión en esta reflexión, porque la verdad no es lo que me interesa. Necesitaba compartir esto con alguien, sean diez o sean mil, porque estoy segura que en algún momento u otro de sus vidas algo de esto les pasó por la cabeza. La idea es sentirse un poco menos solo, compartir, conectar y, si tenemos suerte, creer.

¿Sos fan de las series de televisión? Seguinos en Twitter o Facebook. También podes seguir a las chicas MEH!: LetiBellini o SoleVenesio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s