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The OA

The OA no es una serie para todo el mundo. Bueno, pocas son las producciones que logran aquella masividad pero, en el medio, hay muchos matices. Es bastante obvio que Stranger Things (por nombrar otra serie original de Netflix de 2016) va a tener más gente de su lado que en contra, ya que apela a nuestro niño interior, a lo que fuimos y a la memoria emotiva. Es una apuesta casi segura al momento de recomendarla, pero eso no pasa con The OA. Lo sé porque, cuando empecé a verla, estaba subida a un carrito de prejuicios que armé después de leer muchos comentarios encontrados.

Entre “lo malo”, vi que decían que era una “serie para veganos” (WTF), que tanta religiosidad la hacía solemne, que las actuaciones eran malísimas y que el final era peor que decepcionante. Del otro lado, los que la amaban, no sabían determinar muy bien por qué estaban fascinados con ella. Se me hizo difícil encontrar un punto de anclaje desde el cual arrancar ante tanto feedback negativo. Entonces, no quedaba otra que verla.

¿De qué la va?

Prairie Johnson (Brit Marling) es una chica de unos treinta años que reaparece después de siete de ausencia. Cuando desapareció era ciega, pero al retornar a su pueblo, junto a sus padres adoptivos, puede ver y tiene cicatrices en la espalda. Los medios la acosan, la gente la mira raro, todos quieren respuestas.

The OA

Prairie, que ahora se identifica como “The OA”, comienza a relacionarse con un grupo de adolescentes del pueblo y una de las profesoras del colegio al que asisten. Ellos son los únicos en quienes confía como para contar qué es lo que pasó. Pero la historia, que es su historia, empieza mucho más atrás: Prairie en realidad se llamaba Nina en su Rusia natal y perdió la vista al morir ahogada.

El vínculo que se establece entre The OA y sus cinco interlocutores está basado absolutamente en la oralidad, en el relato que ella hace de todas sus vivencias como cautiva en un búnker junto a otras cuatro personas. De todo esto no hay demasiada evidencia, más que su recobrada visión y las cicatrices.


Contar la propia historia. Contarse

El piloto es largo. Laaaargo. Setenta y un minutos que se me hicieron eternos. El primer acercamiento no te hace morder de una, pero hay algo en la historia que te engancha y ¡oh casualidad! no sabés muy bien qué es.
Aún así, con el pasar de los tres episodios siguientes la duda continuaba y pensé realmente en dejarla. La aparición de elementos místicos y sobrenaturales no estaba ayudando. Me parecía una jiponeada new age sin mucho sentido, pero esa necesidad de OA de transmitir lo que había vivido, de exorcizar y de sanar a través de la palabra me cooptó. En un punto comencé a sentirme la séptima persona en la ronda, sentada como chinito alrededor de la estufa, dejando mi puerta abierta a la experiencia.
A la par de la relato principal, también se van mostrando las vidas de los demás integrantes del grupo. En un primer momento parecen mero contexto, pero cobran real valor y sentido en el último episodio. El nexo entre ellos es The OA, es la historia que escuchan/reviven juntos y su conformación como grupo para ayudarla a rescatar a las personas que estaban prisioneras junto a ella.

Lo que amé

La estructura de la serie es bastante rara. Los episodios varían en duración y así como el piloto dura más de una hora, el 1*06 (“Forking Paths”, hola Borges) es solo de 30 minutos. Es claro que esto responde a las licencias que disfrutan plataformas de emisión como Netflix. Sin las ataduras que implican los cortes comerciales o el relleno de aire/metraje, cada episodio dura lo que tiene que durar (según lo considere el director) y, a mi entender, funciona perfecto. Es una manera más de apropiarse de esta nueva forma de contar que el streaming ha proporcionado.
Punto aparte para Hap (el “malo”) interpretado por Jason Isaacs, quien, al final, no sé si es tan malo como demente. A los fines, no deja de ser el personaje más interesante de toda la serie. Su motor de acción es real y auténtico, sin que esto sea un intento de justificación. Su ansia de saber y de llegar a la última de las verdades es, básicamente, lo que hace que tengamos una historia que mirar.

La música realmente está muy bien, no resalta como en otras series pero todo lo que suena, está muy bien elegido (amé esta canción de Sharon Van Etten).
Lo que más me gustó es el final. Esa finale que tantas controversias había causado, me dejó sin palabras. En un primer momento puede parecer que tiene poco que ver con todo lo que veníamos viendo. Pero al dejar decantar un poco lo sucedido, la ficha cae y cobra sentido y la cabeza estalla.
¡SPOILERS! ***cuando los cinco chicos comienzan a ejecutar los movimientos, no sabés si son suicidas o qué. Poco importa al momento del tiroteo si el motivo inicial de la danza (salvar a los cautivos vía puerta astral) será alcanzado. Lo que realmente importa es que todos esos chicos confiaron en The OA, en ellos mismos y así salvaron decenas de vidas, además de las propias.***¡FIN SPOILERS!

Lo que no tanto

Durante los primeros episodios me molestó bastante la actuación de Brit “Cara de papa lavada” Marling. Esa parsimonia, los labios lisos, los brazos colgando pero como forzado. No sabía si el personaje era aburrido o ella era aburrida; y otra vez la contradicción. Me aburre su cara pero lo que cuenta me resulta fascinante. Tal vez ahí resida su virtud (?)

The OA
The OA

El resto de las actuaciones tampoco es brillante, nadie descolla (salvo Hap) y eso le da una  chatura a algunos momentos que podrían haber sido mejor aprovechados.
La lentitud de los primeros cuatro episodios es tediosa. Todo eso se podría haber comprimido un poco y no se perdía historia.

Si te gustó…

La serie fue creada y producida por Brit Marling (que encarna a The OA) y Zal Batmanglij, quien dirige todos los episodios.
Este dúo ya realizó varias películas, entre ellas Sound of my voice (2011), que hace las veces de estudio previo a The OA y tiene como eje a una pareja que decide hacer un documental sobre una secta liderada por una mujer (Marling) que dice que vino del futuro. Varias personas reunidas, una de ellas que relata una historia e intenta convencer a las demás de llevar a cabo determinadas acciones, un final abierto… Es prácticamente The OA.
Resulta llamativo que la dupla Marling/Batmanglij continúe indagando es la temática del relato oral y el creer o reventar, con el final abierto como recurso reiterado . Como decíamos esta mañana con Sole (su opinión se puede leer acátodo depende de qué más se tenga para agregar al respecto, y en lo personal considero que The OA le sigue sumando a esa búsqueda.

Trailer:


Ficha técnica:

  • Género: Drama. Misterio
  • Creadores: Brit Marling y Zal Batmanglij.
  • Reparto: Brit Marling, Emory Cohen, Scott Wilson, Phyllis Smith, Alice Krige, Patrick Gibson, Brendan Meyer, Brandon Perea, Ian Alexander y Jason Isaacs.
  • Música: Rostam Batmanglij
  • Coreógrafo: Ryan Heffington
  • Productores ejecutivos: Brit Marling, Zal Batmanglij, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Michael Sugar, Brad Pitt y Sarah Esberg.
  • Productora: Plan B / Anonymous Content
  • Dirección: Zal Batmanglij

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