Recomendados: The 7.39

 

Chico conoce a chica. Se hacen amigos. Se enamoran. Se casan. Tienen hijos. Llegan a viejos juntos. Mueren. Fin.
Esta sería, a grandes rasgos, la secuencia lógica de muchísimas de las relaciones que pueblan esta tierra. Conocer a alguien que es un hito en nuestras vidas, la decisión de compartir con ese alguien nuestra cotidianeidad, las bondades y miserias que cada uno lleva dentro, lo que muchos llaman “la vida misma”. Es algo tan común que no nos ponemos a reflexionar diariamente sobre qué implica amar, dar, resignar, recibir, postergar en pos de esa vida compartida que, con suerte, puede llegar a depararnos más momentos felices que infortunios.
Como es algo tan de todos los días, tan presente y a veces lo pasamos por alto, lo que propone The 7.39 no es novedoso ni rupturista. Bien podría haber sido una más de esas miniseries que pasan sin pena ni gloria por ahí, porque ahora todo es rápido y descartable y hay que meter más series vistas en el buche porque más es mejor (!). Ela cierto de The 7.39 es que es consciente de qué busca y con qué herramientas. Por eso sale airosa.
The 7.39 es un ensayo sobre esas reflexiones cotidianas, que sin estridencias ni giros de trama espectaculares hace muy pero muy bien lo que tiene que hacer. Porque no todo el mundo está destinado a salvar el planeta de invasiones alienígenas ni a montar un imperio gracias a las bondades del comercio de sustancias ilegales.
Carl -sí, el Gobernador de The Walking Dead; sí, es inglés- tiene un trabajo de oficina hace mil años, un jefe que le quema la cabeza y una familia común y corriente de esposa y dos hijos adolescentes. Su día a día transcurre y se escurre en piloto automático. Levantarse, dar de comer al gato, picar algo antes de salir a tomar el tren de las 7.39, llegar a la ciudad, pasar esas horas de oficina, volver en tren, cenar y acostarse. Una rutina de las más rutinarias del mundo rutinario. Carl puede ser vos, yo, cualquiera de nosotros. Una vida “normal”.
Sally es divorciada y a punto de volver a casarse con un prometido fanático del ejercicio, con quien intenta tener un bebé. Trabaja como administrativa en un gimnasio de la ciudad y todos los días se toma el tren de las 7.39 para llegar a tiempo.
***
Un día, Carl y Sally se cruzan. Pelean por un asiento en un tren lleno hasta la manija en el que necesitás de tus codos como arma necesaria para sobrevivir.
Un día a Carl y Sally les cambia todo. La rutina se toma unas vacaciones y los dos se dejan espacio para pensar y sentir algo distinto. Sin buscarlo, sin fogonearlo. En ese primer momento, se da.
Lo que hace de The 7.39 una historia hermosa, bella y triste es que no cae en moralinas hipócritas y sabe qué quiere contar y con qué armas. Nada de planos grandilocuentes ni decorados híper elaborados. Todo puede ser aburridamente real.
Sabemos que la infidelidad pasa, sucede. Que algunos son descubiertos y otros no. Algunos confiesan por el propio peso de la culpa y otros lo piensan pero temen demasiado a su propio juez interior o al qué dirán del afuera. Esta miniserie o tv movie -así está nomenclada en IMDB- de dos horas no juzga ni señala con el dedo. Al verla, uno se encuentra pensando “¿quién soy yo para opinar de fulano, si no estoy en su piel?”. Porque opinar de vida ajena es tan fácil… Enterarse que fulanito le metió los cuernos a menganita con sultanita, aha, ¿y? ¿Quién de todos nosotros, con una mano en el corazón, es libre de tirar el primer toscazo? Ni siquiera hablo de hechos, incluyamos el pensamiento. ¿Quién no ha fantaseado con un otro, una otra? La hago más complicada: ni siquiera es necesario que haya un tercero en discordia. ¿Quién no ha pensado cómo sería su vida si en vez de estar en pareja, estuviera solo?
 
Las actuaciones de David Morrissey y Sheridan Smith (la rubia de Dates) no son espectaculares ni para esperar premios. Son justas, precisas, con los gestos necesarios y la química entre ellos me soprendió, porque ella me daba rubita bobita medio moga. También aparece Olivia Colman -a quien tenemos vista como la Ellie de Broadchurch– interpretando as Maggie, la esposa de Carl. Este personaje fue uno de los que más me gustó. Sus apariciones son cortas, sus aportes austeros, sus rictus creíbles.

Como diría Julepina, no es de seas series que te va a cambiar la vida, pero por ahí te puede hacer pensar un rato en cosas que tenemos siempre tan, tan encima que se nos hacen invisibles. Y por ahí son las más importantes. 

Trailer:
 

@elledwards

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s