Recomendados: Luther

Después de tanta vuelta, me puse y vi Luther.
Al revés de lo que me sucedió con OITNB, todas las súper buenas críticas que vi por todos lados, todas las recomendaciones a las que temía por exageradas, porque el que se quema con leche ve una vaca y llora, resultaron ciertas. Terminé empachada de una gran historia y, por qué no decirlo, enamorada de John Luther, el detective en jefe de la policía londinense interpretado por Idris Elba.
Ahora medio que ya todo el mundo sabe quién es, sobre todo después de Pacific Rim, pero antes, al que no había visto Luther pero era del clan seriéfilo había que decirle: “¿te acordás de Stringer Bell de The Wire? Bueno, ése es el protagonista de Luther”. Así me lo presentó Oliver Green hace ya años, porque si a alguien le tengo que dar crédito por haberme recomendado esta maravilla, es a él.
La serie empieza con una situación en extremo complicada: un tipo negro, grandote, persigue a otro, blanco y esmirriado, en lo que parece una fábrica abandonada. La persecución los lleva escaleras arriba. Perseguidor y perseguido corren sobre una pasarela… Y el perseguido queda colgando al romperse el suelo. Dilema del perseguidor, que ahora sabemos es policía y es Luther: ¿ayudarlo a subir o dejarlo caer, una vez que ha confesado lo que era necesario saber?
Este hecho desencadena toda la serie de eventos que veremos en las tres temporadas de la serie y no son pocos. La vida de John Luther cambia sustancialmente luego de que ese tipo cae y se hace torta contra el suelo. Luego de pasar un tiempo fuera de la fuerza (vamos, que es jodido que se te caiga un sospechoso, eso te tiene que dejar alguna que otra secuela psicológica), Luther vuelve a su antigua división, con su antigua jefa, un nuevo compañero y ya sin su mujer, Zoe, que lo ha dejado por otro. El caso con el que se reincorpora a la actividad policíaca no parece demasiado complejo… Hasta que aparece ella, Alice Morgan (Ruth Wilson).
Alicia en el país de los lunáticos
Alice no va a ser una persona más en la vida de John. Alice es tan inteligente que se aburre y encuentra en Luther a alguien interesante y atractivo con qué entretenerse (porque los demás, para Alice, somos un “qué”). La extraña relación entre ambos es, a la vez, la más difícil de encontrar y definir. Lo que no nos ayuda a entenderla, a ella y a la relación, es que Alice Morgan es una psicópata (¿sociópata?) y todas sus acciones hay que tamizarlas por ese filtro. Todo lo que hace para ayudar a que Zoe vuelva a los brazos de su ex puede no salir de la manera deseada y no sabemos si es a propósito o no, porque simplemente no-podemos-pensar-como-Alice. Solo sabemos que hay un lazo que se trenza entre Alice y John y se tornará más y más complejo a medida que pasen las cortas, cortísimas pero intensas temporadas (6 episodios la primera, 4 la segunda y 4 la tercera y última). 
Zoe, the wife. Me cae bastante gruesa la señora Luther.
Este lazo no es con Luther porque sí. Es un tipo distinto, tiene una sensibilidad especial, es amigo de los libros, sabe escuchar… ¿Quién puede resistirse a un tipo así?
Hasta acá, no pareciera que esto fuera algo distinto a cosas que ya vimos. Un policía que establece un lazo con una delincuente que se hace querible a los ojos el espectador. Seguimos con la temática de los personajes moralmente cuestionables (Walter White, Dexter, House) que al ser tan bien narrados, nos enamoran. Luther roza todo el tiempo el margen de la legalidad, pero hay alguien que se encargará de que no se vaya de mambo y ese alguien es su nuevo compañero, el que pidió específicamente trabajar con él: Justin Ripley. Un gran personaje secundario que hace las veces de compás moral. Estas dos palabritas aparecen seguido, ¿será que alguien tiene que poder ubicarlos en su palmera de tanto en tanto?
Justin
Luther no deja de ser semi-procedimental: hay unos cuantos casos que serán resueltos a lo sumo en 2 episodios, pero esos casos irán mellando tanto la psiquis como la reputación de Luther. Ni su esposa ni sus compañeros terminan de confiar en él, en su salud mental y en su criterio. No entiendo por qué, porque si hay algo que a John le sobra es sensibilidad, experiencia e inteligencia para saber hacia dónde van los tiros.
La Londres de Luther es la de los monoblocks, oscura, de personas a veces solas, muchas veces mal acompañadas, de madres egoístas e hijos que terminan en cualquiera, de locos de mierda con complejo de dios, de autómatas aburridos que juegan juegos de rol con vidas ajenas. La variedad de personajes secundarios -muy bien escritos- de Luther ayuda a enriquecer la historia principal.
Luther tiene es una tendencia horrible a que las cosas le salgan mal, a que lo traicionen y con esa mala leche a cuestas, es posible que su vida sea, efectivamente, una porquería. Lo que hace también que uno lo quiera porque es un loser que no se resigna a que las cosas sean como son: injustas, corruptas, sucias.
Lo que plantea Luther como serie es cuál es el límite siendo ejecutor de las fuerzas de la ley y el orden. John no es un tipo que se atenga tan fácilmente a la legalidad escrita, sino que tiene un código propio que si bien no es reprochable, a veces es sinuoso y nos hace cuestionarnos qué haríamos de estar en su lugar (bah, al menos a mí me hace pensar de ese modo). Y en la mayoría de los casos, me encuentro coincidiendo con él.


Promo Series 1
Pd: Si algo le faltaba para ser más adorable, Luther es fan de Bowie.
 
@letibellini para @mehseries

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