Recomendados: Dates. Parte 3 (y final).

8 – Jenny y Christian
 
Jenny la chorra tiene linda cartera y linda chalina. Christian para mí siempre será:
a) Moriarty de Sherlock;
b) el McCartney de Lennon Nacked.
Están en una especie de bar con galería de arte… Ponele, no entiendo demasiado el concepto viendo tan poquito. Las sillas son feas pero pretenden ser moderno-arty. Lo cierto es que las “obras” me parecen bollos de crealina espantosos, bollos que hacen que se rompa el hielo entre ellos. Hacen una linda pareja. Espero que ella no le robe nada. Y que él no le haga un blow job al mesero.
Ella en las últimas 2 semanas tuvo 11 citas que fueron no-bien. Ok flaca, te tocan raros, pero si a este que pinta normalito le mostrás la foto de tu ex con su actual esposa y le decís que esa deberías ser vos, pero no sos… No te estás ayudando. Pero él… ¡Él la mira con ternura!
Tienen sexo en una habitación que, para mi gusto, es demasiado blanca, pero bueno, elecciones del escenógrafo que no comparto.
Ella sigue llevando la gomita en la muñeca con la que jugaba la otra vez.
Él dice que su parte preferida del sexo es el después, ella dice que no siempre “hace eso” de acostarse con un tipo que conoció no hace ni dos horas atrás, se siente culpable y se justifica. ¡CALLATE Y DISFRUTA NENA!
Y él, que por lo visto tiene una vida espiritual muy plena, que ocupa un lugar muy importante en su vida (se junta con un grupo de gente de pensamiento afín, va a cárceles a, digamos, misionar, pero no desde una iglesia específica, sino a ayudar y llevar la palabra o algo asi, por lo que entiendo). Le da una especie de panfleto en el que se reinterpretan los diez mandamientos entre los cuales, sabemos, se encuentra “no robarás” y ahí… El punto doloroso. “No soy suficiente, necesito robar”. Y la cara de ella mientra él explica ese parrafito agregado especialmente a ese mandamiento. Me da una pena… Y a ella se le revuelve todo con este tipo distinto que en la primera cita la trata tan bien pero a su vez le pone en jaque todo su sistema de valores, y en especial, la fibra íntima, su pecado más horrendo.
¿Tiene que ser nuestra pareja, esa persona con la que elegimos compartir nuestra vida, conocedora de nuestros secretos más profundos? ¿Debe saber hasta el último recoveco de nuestra alma? ¿O somos dueños de poseer secretos, de guardar cosas para nosotros, de tener nuestros propios tesoros y basuras ocultos, nuestros y solo nuestros? ¿Hasta dónde el otro puede pedirnos o pretender que le contemos todo, que le confiemos todo? ¿Hasta dónde es sano compartir y es sano conservar?
Ahí ta. Él es es un ex adicto. Por lo menos para mí, eso explica muchas cosas. Él le dice que cuando entró al grupo, “que no es una secta ni nada parecido”, todo cambió para mejor.
Ella le dice que no cree que dios realmente exista. Y que no quiere confrontar.
Él: Creo que estamos construyendo algo de verdad, ¿sabes?
Ella: ¿Construyendo algo?
Él: Algo real. ¿No te parece?
Ella: No… Sí, sí. No tenemos que tener todo en común, ¿verdad?
Él: No, solo nuestras verdades.
Ella le cuenta de sus pequeños afanitos. Él le dice que es valiente por hacerlo. Y mientras él se ducha y ella merodea por ahí y encuentra ropa… Rara en el placard y… ¡Surprise!
Hay adicciones que no se superan.
Pero en lo que a Jenny respecta, si esto fuera una terapia, acaba de hacer un gran avance. De hecho, dos.

9- Mia y David
 
Me pregunto qué ve Mia cuando se mira en el espejo.
Viste jean y una remera suelta, pero cuando llega -tarde- a su cita con David, está con un killer dress.
Él ya está entonado. La besa, ella elude el beso, él se lo remarca. Algo raro hay.
Tienen “planes” que incluyen pasar la noche en casa de David. Él se da cuenta de que ella no quiere hacer lo que él ha planeado, que incluye conocer a sus hijas (el vestido la delata). Fue idea de ella. Ella esperaba que él dijera que no, pero él es un tipo directo, no de la onda que la va con jueguitos. No es Stephen, digamos.
Pregunta: ¿Qué querés? Ella no responde. David se toma el palo. Ella lo llama al toque, él no responde, ella llama a Stephen y me cago en vos, Mia.
Y Stephen. Cae. Con su hijo. BOMBA.
El pibe se hace el boludo, que escucha con el iPod pero seguro que escucha toda la conversación de papi con la mina vestida de trola.
Quiero que caiga David a ver si puede resolver las cosas y se arme lío. Porque David no es de lo que se escapan de los quilombos. Mia si,  Stephen también, pero David no.
Los tres juegan al jenga, y el concepto al nene le parece estúpido: “construyes una torre ¿y haces que se caiga”. Ella le dice que es divertido. Y el nene: “es divertido pero estúpido”. Toda una analogía de ella y sus relaciones.
Y tras que éramos muchos… Cayó la madre/ex, bastante jodida ella. Vamos Mia, admití que ya te estás arrepintiendo de no haberte ido con David a conocer a las nenas, a intentar tener otra cosa, al menos para probar qué se siente algo distinto a toda esta histeria, esta pretensión, este no aflojar nunca la guardia porque el golpe puede venir de cualquier lado.
¡Surprise!
David la espera en la puerta del depto, con la mano toda rota porque seguro le pegó a un vidrio o a una pared.
Ella merece quedarse sola. Ni con el que parece que la quiere de verdad, ni con el que la quiere para no estar solo/aburrido/quién sabe qué carajo. Debería estar sola hasta darse cuenta qué quiere, para no ir lastimando gente en el medio. Porque en ese interín, se hace mierda gente con sentimientos de verdad, no es solo “gente de internet”. Ya es gente tangible, de verdad, carne hueso sangre uña pelo cartílago sentimientos REALES aunque a veces importe uno dos tres carajos y medio. Y sí, a veces hay que ser egoísta y pensar en uno, pero encerrarse en ese egoísmo también hace que te sientas más solo y pierdas perspectiva y termines, de hecho, solo. Y te olvides lo que es estar con otras personas y las lastimes. Y por ahí se arma un círculo que no se termina. O tal vez, lastimás a otros porque los demás simplemente no te importan. Y en ese caso, creo que realmente te merecés es estar solo.
Nota de color: qué bien ubicado el depto de Mia que justo tiene vista al London Bridge.
El discursito sobre Londres de Stephen: no compro, no es excusa la posibilidad de la gran ciudad para justificar tu vida de mierda. A más posibilidades, ¿más perdido y más loser? Nah-ha.
La charla entre Mia y David sobre lo que se quiere o no se quiere y cuándo: “nos conocemos hace 18 días”, dice ella. “Tenés que madurar”, dice él”. Coincido. Con Julepina decimos siempre que si algo caracteriza a nuestra generación es el retraso madurativo como excusa para muchas cosas, entre ellas (y muchas otras), el compromiso.
Hay cosas en las que no hay mucho que pensar. A veces es mejor hacer y listo.

Esto ha sido todo, amigos.

See ya.

@elledwards para @mehcharlas

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